Momento de la presentación de los procesadores Samsung Exynos 5 Octa en el CES de este año
En
el recientemente celebrado Consumer Electronics Show (CES) de Las
Vegas, la multinacional surcoreana Samsung presentó su nuevo
microprocesador móvil de arquitectura ARM, Exynos 5 Octa, una auténtica
“bestia parda” de ocho núcleos.
Samsung apuesta así
por la potencia sin paliativos, aunque no lo hace “por fuerza bruta”, si
no con un chip dotado de cierta inteligencia que le permite balancear
la carga de trabajo optimizando el consumo energético necesario para
cada tipo distinto de aplicación y, por lo tanto, alargando la duración
de la vida de la batería.
Los ocho núcleos del chip
se dividen en dos grupos distintos, de cuatro cores cada uno. Uno de
estos grupos lo conforman cuatro núcleos menos potentes, empleados para
las apps más simples y que requieren menor potencia de procesado. A su
vez, al requerir menor potencia y emplear un núcleo que no consume
tanto, se gasta menos batería en tales tareas.
Un ejemplo de qué clase de apps podrían necesitar de uno o dos núcleos de proceso simple son los mapas en dos dimensiones.
El
segundo grupo de cuatro núcleos más potente entra en juego cuando las
apps que se ejecutan necesitan de una mayor potencia de cálculo, como
por ejemplo juegos con gráficos en 3D y efectos naturales y de sombras, o
mapas con edificios construidos también en tres dimensiones.
Para
este desarrollo, Samsung ha contado con la colaboración directa de ARM,
cuyo CEO (Warren East) salió al escenario durante la keynote celebrada
por Samsung en el CES, a explicar la arquitectura Big Little, que es
como se ha bautizado a esta división en dos grupos de cuatro núcleos
dentro del chip octocore.
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