Los troyanos-espía para el robo de información a través del móvil y las aplicaciones de monitorización y rastreo mediante GPS se incrementaron en 2012, una tendencia que Kaspersky ya vaticinó que se convertiría en un fenómeno ampliamente difundido.
Aunque los primeros casos de ciberespionaje móvil surgieron en 2009, el pasado año se ha disparado el número de casos. Un ejemplo de ello es el incidente sucedido con el módulo FinSpy, un programa de monitorización desarrollado por la compañía británica Gamma International del que se descubrieron versiones móviles para Android, iOS, Windows Mobile y Symbian, las cuales permitían hacer un seguimiento de casi todas las actividades de los usuarios en el dispositivo infectado, seguir su paradero, hacer llamadas en secreto y enviar información a servidores remotos.
Como explica Vicente Díaz, analista senior de malware de Kaspersky Lab, “la instalación de un software espía es más fácil de lo que se cree, basta con tener el móvil encendido unos minutos. Incluso puede hacerse de forma remota, consiguiendo que la víctima clique en un enlace que le ha llegado vía SMS o correo electrónico. Una vez instalado el malware de manera furtiva en el dispositivo se puede acceder al correo electrónico o utilizar ese teléfono como micrófono”.
Kaspersky señala que tener el teléfono apagado no es suficiente para evitar que el troyano actúe, ya que éste puede utilizar trucos para pasar desapercibido, simulando por ejemplo el apagado del terminal, el cual permanece abierto y con la grabadora encendida sin que el usuario se de cuenta.
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